Sí, ya pasaron 10 años desde que Assassin’s Creed Syndicate nos dejó recorrer un Londres cubierto de hollín, humo y caos industrial. Era 2015, y Ubisoft todavía lanzaba un Assassin’s Creed por año. Veníamos del desastre técnico de Unity y, sinceramente, pocos esperaban que el siguiente capítulo pudiera redimir la saga. Pero entonces llegaron ellos: los gemelos Frye, Jacob y Evie, dispuestos a patear el tablero y reclamar la ciudad para los Asesinos.
Syndicate fue distinto desde el principio. No era solo otra entrega: era una declaración de intenciones. Londres no se sentía como un simple escenario; respiraba. Los trenes, los barrios llenos de humo, los carruajes que atropellaban peatones (sí, todos lo hicimos), y esa sensación de que estabas en medio de una revolución real. Ubisoft Quebec le dio a la saga un aire fresco con un sistema de movimiento más ágil —¡bendito gancho!— y con la posibilidad de alternar entre dos personajes con personalidades muy distintas.
Evie, sigilosa y precisa, se convirtió en un ícono para muchos fans, mientras Jacob, más bruto y sarcástico, aportaba la dosis de caos necesaria. Entre los dos, el juego encontraba un equilibrio que se sentía nuevo sin perder la esencia clásica del credo: moverte entre las sombras, desafiar el poder y liberar a los oprimidos.
No todo envejeció perfectamente, claro. El combate se siente un poco rígido y el hilo argumental moderno ya olía a quemado. Pero Syndicate se mantiene como una cápsula del tiempo: el último Assassin’s Creed antes de que la saga diera el salto a lo RPG con Origins, Odyssey y Valhalla. Fue el cierre de una era, una especie de despedida elegante con sombrero de copa y cuchilla oculta.
Jacob & Evie Frye
Hoy, revisitarlo es casi un viaje retro gamer. Ver el Big Ben envuelto en niebla digital, correr por los tejados con el gancho o enfrentarte a bandas rivales en plena Revolución Industrial sigue siendo un placer. Syndicate no solo cumple 10 años: nos recuerda que hubo un momento en que Assassin’s Creed era puro sigilo, historia y estilo.
Y sí, tal vez no sea el más famoso de la saga… pero entre nosotros, los geeks, sabemos que Jacob y Evie Frye siguen siendo puro culto.
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